Me tomas del cabello mientras me cuentas algo que pasó hace mucho y nos reímos. El Sol si apenas entra a través de la persiana ya que es un día lleno de cirros que debilitan el calor que acompaña a la luz. Pero tú no tienes frío porque estás en mis brazos. Mis necios brazos que siempre hacen mil cosas a la vez, pero que eres capaz de detener y que se enfoquen en ti. Porque me quieres. Porque te quiero. Me dices por mi nombre sin buscar nada. Acaricias mi mejilla sin querer nada más que sentirme. Me besas con la simple intención de comprobar lo terso de mis besos. Hay música de fondo, ruidos en la calle y en mi casa. Sin embargo, ese silencio mientras nos miramos logra ensordecer al mundo. Preguntas qué hora es, te respondo, y simplemente dices que el tiempo es un sinsentido circunstancial cuando estamos juntos. Recorro tus muslos con mi dedo índice mientras me preguntas cuáles son tus flores favoritas. No sé qué responder. Orquídeas, bobo, orquídeas, musitas mientras volteas los ojos y ríes al final. Acaricias mi cabello una vez más. Te alcanzo el agua y tomas un sorbo grande. Te arropo con mis brazos y te beso en la mejilla. Te acercas y susurras que el frío es mal recuerdo cuando estamos así, enroscados, salobres, empiernados, fundidos, eternos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario