23.2.26

Osa

¿Qué no te he dicho ya?

¿Qué no te dicho ya que me creas siempre pero a veces no?

Porque dudar es humano,

Porque tener y temer lo es aún más,

Porque ya decidí un día mandarte al diablo,

Aunque inmediatamente me arrepentí,

Porque entendí en ese instante,

Que puedo enfadarme, querer dejar de hablarte el resto del día,

Y aguantarme las ganas de morderte y besarte,

Pero no dejarte.


Qué estúpido sería buscar dejar de ser partículas,

De aquellas creadas con átomos que existen desde el inicio del 

tiempo,

Y si no desde el inicio, al menos en el constante vaivén del espacio y tiempo,

Podré morir, pero no dejar de existir,

Impreso ya en la cadena de acontecimientos,

Que son el universo o donde navega el universo o cualquier maldita cosa que haya más allá.


Te digo día sí y día no,

Amor de mi vida, sol y luna y estrellas,

Osa, pasión,

Sangre, musa,

A veces me crees, a veces no,

Y no importa,

Y no importa,

Y no importa un ápice,

Porque buscarte, tocarte, penetrarte, soñarte,

Escucharte y hablarte,

Es como quiero que sepas, que creas, y no.


Obvio, perderte no sería buscar un puente y tirarme,

Porque mis perros, ya sabes,

Porque otra vida no hay, ya sabes,

Mas,

Mas,

Mas nada sería igual.


Yo sé que todo imbécil que se ha sentido enamorado,

Grita, llora, berrea, bebe y canta,

Que sin ti la vida no será igual,

Que los colores de un campo de flores no serán igual,

Que las flores marchitarán,

Que el cielo será de nubarrones,

Mas no pienso igual,

Las flores, los colores, el cielo claro o no, allí seguirán,

Impávidos a mi dolor, mudos sin poder consolarme,

Y yo seré incapaz de sentir algo,

En el día más soleado, en la lluvia más reconfortante,

Porque tu no estás a mi lado,

Porque no es que la vida cambie si no estás,

Sino que la chingada vida no cambia, como si tú no existieras y a la vida le diese igual.


Así que igual y desigual, ¿ah?

Tan abyecto y abstracto como tenerte y no,

Te tengo porque vas en mi corazón y mi mente y mis recuerdos, en mi piel y en mi aliento,

Así justito como voy en los tuyos,

Pero no te tengo porque estás lejos, en tu auto, manejando aquí o allá,

En vez de estarte haciendo el amor,

De probar lo terso de tu sexo y húmedo de tus gemidos,

Porque así son las cosas a veces,

Aquellas veces en las que mi consuelo es cerrar los ojos y tenerte a radio control,

Y tocarme con desdén porque son años luz de diferencia entre tu piel y la mía, tu tacto y el mío.


¿Qué te he dicho ya?

Que te amo, que te amo por dos,

Que si el Sol estalla antes de tiempo tu mano es la quiero en la mía,

Que el mundo me envidia por tenerte aunque la mayoría del mundo ni lo sepa,

Que no cambiaría absolutamente nada de lo que ha pasado hasta hoy,

Contigo o sin ti,

Porque lo terrenal asoma en lo perfecto si es que tu día y mi día se funden de cualquier manera por minúscula que parezca.


Ahora que lo pienso, creo no te he dicho, que alguien me espetó hace un par de semanas, Qué historia la suya...

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